domingo, 9 de junio de 2013

Reseña: La buena suerte

Advertencia: Ésta es la primer vez que publico un trabajo mío, por ello se ruega: NO COPIAR su contenido. Se trata de un trabajo que hice para clase y he decidido compartirlo con mis lectores. Si alguien desea llevárselo, por favor, respetar la autoría del texto, comunicármelo y citarme como tal. Gracias.
 
Título: "La buena suerte"
Autores: Álex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes
Editorial: Empresa Activa
Portada:
Resumen: Hace mucho tiempo, en un reino lejano, Merlín convocó a todos los caballeros del reino y les dijo: «en siete noches, el Trébol Mágico de las Cuatro Hojas, el trébol que proporciona suerte ilimitada al que lo posee, nacerá en algún lugar del bosque encantado». ¿Quién aceptará el reto de ir al Bosque Encantado en búsqueda del Trébol Mágico? Con esta frase comienza la leyenda de La Buena Suerte, un libro inspirador y extraordinariamente positivo: una fábula mediante la cual se desvelan las claves de la Buena Suerte y la prosperidad tanto para la vida como para los negocios. Conoce los 10 mandamientos para hacer que la buena suerte se convierta en aliada.

Resumen de Chicka Lit: Los protagonistas de la historia son dos viejos amigos de la infancia que se reencuentran cincuenta años después de haber perdido el contacto. Se llaman Víctor y David. Sentados en el parque de una ciudad se cuentan qué tal les ha ido en su vida. Así cuenta David que empezó con muchísima suerte pero luego la mala suerte se apoderó de él. Recibió una gran herencia y una empresa que acabó cerrando y vendiendo al quedar arruinado. Mientras, Víctor, que partía de haber tenido mala suerte, se labró un futuro poco a poco y desde abajo hasta mantener un gran negocio y todo esto lo consiguió gracias a que supo crear Buena Suerte. Entonces Víctor le explica a David la diferencia entre la suerte a secas, que rara vez aparece y casi nunca permanece y la Buena Suerte con mayúsculas, que la tienes si te lo propones. Ésto lo hizo mediante la narración de un cuento: “La leyenda del Trébol Mágico”.

“La leyenda del Trébol Mágico” transcurre durante diez capítulos que coinciden con cada una de las reglas de la Buena Suerte que se describen en la siguiente tabla:

CAPÍTULOS
REGLAS DE LA BUENA SUERTE
El reto de Merlín
La suerte no dura demasiado tiempo, porque no depende de ti.
La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura para siempre.
El Gnomo, Príncipe de la Tierra
Muchos son los que quieren tener Buena Suerte, pero pocos los que deciden ir a por ella.
La Dama del Lago
Si ahora no tienes Buena Suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre.
Para que la Buena Suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.
La Secuoya, Reina de los Árboles
Preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio beneficio.
Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la Buena Suerte.
Ston, la Madre de las Piedras
Si “dejas para mañana” la preparación de las circunstancias, la Buena Suerte quizá nunca llegue.
Crear circunstancias requiere dar un primer paso… ¡Dalo hoy!
El reencuentro de los caballeros en el bosque
Aún bajo las circunstancias aparentemente necesarias, a veces la Buena Suerte no llega.
Busca en los pequeños detalles circunstancias aparentemente innecesarias…, pero ¡imprescindibles!
La Bruja y el Búho visitan a Nott
A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo.
A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa.
La bruja y el búho visitan a Sid
Nadie puede vender suerte.
La Buena Suerte no se vende.
Desconfía de los vendedores de suerte.
El viento, Señor del Destino y de la Suerte
Cuando ya hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones.
Para que la Buena Suerte llegue, confía.
El reencuentro con Merlín
Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad.
Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: ¡siempre está ahí!

            A través de estos diez capítulos, dos caballeros, Sid y Nott, vestidos de blanco y negro respectivamente, son llamados por Merlín para encontrar el Trébol Mágico de cuatro hojas que se cree nacerá en algún lugar inconcreto del Bosque Encantado. Este trabajo lo realizan de diferente manera: Sid va siguiendo cada una de las reglas de la Buena Suerte (descritas en la tabla anterior) para encontrar el trébol, mientras que Nott comete errores que le llevan a quedarse sin Buena Suerte.

Merlín propuso a los caballeros del lugar un reto difícil: buscar el Trébol Mágico de cuatro hojas que otorga a quien lo encuentre la suerte ilimitada, el Trébol nacería en pleno bosque en un plazo de siete días, dicho reto sólo fue aceptado por dos caballeros: Nott, que vestía capa negra y montaba un caballo negro, y Sid, que poseía capa y caballo color blanco. Ambos caballeros viajaron por separado y no sabían lo que estaba haciendo el otro, ni dónde se encontraba.

Nott  y Sid, en su búsqueda del trébol, preguntan al Gnomo por su paradero aproximado y  éste les respondió que es imposible que el trébol nazca allí. Así Nott acaba sintiendo miedo que transforma en incredulidad y que a través del cuento le impedirá seguir un camino adecuado para llegar a su objetivo. Mientras, Sid piensa que si era imposible que naciera allí un trébol necesitaría saber por qué no, y cómo conseguir que ese “no” se transforme en un “sí”, por lo tanto se decidió a buscar qué cosas hacían falta para que nacieran tréboles en aquel lugar, tal como había prometido Merlín.

Sid insistía y preguntaba a todo el que se encontraba, le preguntó al Gnomo lo que sabía, éste le dijo que debía renovar la tierra, la Dama del Lago le dio la idea de regar la tierra, solucionando además el problema de desbordamiento de agua que tenía la Dama. Una vez había renovada y humedecida la tierra fue a buscar otros enfoques y encontró a Ston, la madre de las Piedras que en seguida le dio la idea de quitar las piedras que habían quedado en la parcela de tierra trabajada para dejar espacio a los tréboles.

Pero Nott se desanimó. Pensó que tal vez a él nunca le llegaría la suerte, se limitaba a preguntar a los habitantes del bosque y a esperar tener suerte. Además culpaba a los demás de su fracaso y se deprimía, estaba seguro de que no iba a encontrar el trébol, porque confiaba en la suerte y ésta no llegaba. No hizo nada, tan sólo buscaba a alguien que le confirmara lo que pensaba: que si no había trébol mágico para él, tampoco lo habría para nadie.

En esta situación se encuentra con la Bruja que le convence de matar a Merlín a cambio de decirle dónde nacería el trébol, así fue al castillo en busca de Merlín y se encontró con que la Bruja le había mentido, había estado perdiendo el tiempo y decidió pasar largo tiempo a la sombra.

Entonces llegó el Señor Viento repartiendo semillas de trébol por todas partes con su lluvia. Las semillas caían al suelo y sólo germinaron en la parcela que Sid había estado cuidando y en cuestión de poco tiempo Sid pudo disfrutar de mucha suerte, de la suerte ilimitada, como Merlín le había prometido. El Viento le explicó a Sid que la suerte de los tréboles es ilimitada porque al crear las circunstancias para que florezcan puedes tener tanta suerte como te propongas.

Finalmente Sid se marchó en busca de aventuras, contándole a todo el mundo las reglas de la Buena Suerte, se imaginó lo que serían capaces de hacer entre todos, si él solo había conseguido tanto.

Ahí termina el cuento que Víctor le contó a su amigo. David se sintió muy agradecido por el recibir la moraleja de la historia y se sorprendió porque precisamente él había estado buscando a su amigo durante años, es decir, había creado las circunstancias para llegar hasta el cuento, sin saberlo y añadió otra norma más: “el cuento de la Buena Suerte no llega a tus manos por casualidad” y decidió empezar a crear Buena Suerte.

Comentario crítico: El “Trébol Mágico” del que habla el cuento es una metáfora de la Buena Suerte de la que hablan los personajes al principio del libro y que no es sino otra metáfora del  éxito en la vida real, que no llega de casualidad ni por azar, sino después de haber trabajado para conseguirlo.

Es una oda al optimismo y anima a las personas a moverse, a seguir los pasos que hagan falta para conseguir todo aquello que se propongan. El camino no es fácil pero tiene sus resultados, a veces tardan un tiempo en llegar, pero llegan.

Pone en comparación continua y muy clara lo que se debe hacer y lo que no, si deseas crear buena suerte. Para ello ofrece una seria de pautas y reflexiones continuas y muy bien estructuradas sobre la Buena Suerte y su búsqueda, como por ejemplo: la paciencia en contraposición al miedo.

Si analizamos el cuento en profundidad nos encontramos con paralelismos y ciertas coincidencias como ocurre con los nombres de los protagonistas. David se llama como el David que consiguió derrotar a Goliat aunque éste fuera un gigante, más alto y más fuerte que él porque David utilizó la inteligencia en lugar de la fuerza bruta. Por otro lado, Víctor es el masculino de victoria, sinónimo de triunfo y por lo tanto de Buena Suerte.

La lectura se hace rápida, fácil y nos hace reflexionar, mediante refranes populares como “mientras hay vida, hay esperanza” que además, explican de forma muy sencilla lo que los autores pretenden transmitir. Para ello también hacen uso de frases que aparecen en cursiva como “yo podía tener suerte, si me lo proponía” además en primera persona para que el lector pueda sentirse identificado.

Si continuamos analizando la simbología inmersa en el libro nos llama la atención el nombre de los caballeros protagonistas del cuento: Nott y Sid. Si los ponemos en comparación podremos ver las grandes diferencias, hasta el punto de ser contrarios:

SID
NOTT
La palabra “sí”
La palabra “no”
Afirmación
Negación
Lo que se debe hacer
Lo que no se debe hacer
Capa blanca, caballo blanco
Capa negra, caballo negro
Optimismo
Vaso medio lleno
Pesimismo
Vaso medio vacío
Paciencia
Miedo
Resultados
Frustración

Nott curiosamente se parece mucho a la palabra “no” como representante de la negación, lo que no se debe hacer y el camino que no lleva al éxito, y lo remarca vestido con una capa negra y montando un caballo negro, pues es un color oscuro que casa a la perfección con el personaje y aquello que representa. Y con Sid ocurre todo lo contrario, se parece mucho a la palabra “sí” que afirma aquello que se debe hacer, lo que está bien, lo que es correcto,  Los autores le visten de blanco pues es el color de la pureza y por lo tanto de los buenos pensamientos y podríamos decir también que del optimismo.

De esta forma, Nott se obsesionó y solo podía pensar en su propia obsesión, no vio la posibilidad de cambio como le sucedió a Sid, por eso no ve la posibilidad de éxito. Mientras Sid se dedicó a hablar con expertos como la Secuoya para averiguar qué cosas necesitaba para hacer crecer tréboles en el bosque, Nott se lamentaba y únicamente buscaba que le confirmaran que Merlín había mentido y por lo tanto nunca crecería un trébol en el bosque. Nott utiliza malos modos para comunicarse, es impaciente y arrogante. Sid es siempre todo lo contrario a Nott, es amable y respetuoso, formula preguntas más concretas, busca otras estrategias, durante su búsqueda se sentía contento, porque cuanto más sabía, menos preocupaciones tenía, porque disfrutaba con aquello que tenía sentido, sin importar el resultado final, no como Nott que es tan negativo que acaba abandonando su propósito sin haberlo empezado.

Durante toda la lectura los autores establecen un paralelismo entre las diez reglas a seguir y los diez capítulos del cuento en cada uno de los cuáles aprendemos una moraleja, esto es, una regla para crear Buena Suerte.

También vemos un claro ejemplo de la búsqueda de la Buena Suerte en la vida real similar a la búsqueda del trébol que realizan estos caballeros en el cuento o más bien, la búsqueda realmente fructífera de Sid.

Otros personajes del cuento que también podrían prestarse a una aplicación en la vida real son la Secuoya, que está conectada al resto de los árboles por el entramado de sus ramas igual que ocurre con internet y las redes sociales. Por ejemplo:

·         Merlín empieza aconsejando y motivando al pueblo tal como haría un cura o guía espiritual.
·         Al Gnomo, que en el cuento lo llaman Príncipe, lo vemos como una figura representativa de la sociedad, como un Alcalde o el Ayuntamiento al que solemos ir a preguntar cuando emprendemos una búsqueda.
·         La Dama bien podría ser una dependienta de un establecimiento que necesita vender un excedente de producto y acaba haciendo un trato con un cliente al que sí le hace falta ese mismo producto, llegando así a un buen acuerdo que favorece a ambas partes.
·         Ston, al igual que el resto de las piedras, imitan a la sociedad que no aconseja objetivamente y aunque vivan lejos unas personas de otras, siempre están debidamente informadas.
·         La buja, sin duda, es el conjunto de los engaños que parece que nos llevan al camino fácil y que al final acaba transformándose en delincuencia.
·         Y por último aparece el Viento que a fin de cuentas es como es tiempo, que trae la suerte a todo el mundo siempre y cuando la hayas cultivado de la mejor forma con antelación, y al mismo tiempo es el azar, que deja caer las semillas de la suerte en todas partes y ésta solo florece en las mejores circunstancias, creadas por el hombre, en este caso.

De este texto podríamos sacar muchas conclusiones como no dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Liberarse de lo que ya no sirve, y que además puede ser útil a los demás, es siempre un impulso para la vida de la persona y de quienes le rodean. Que lo que verdaderamente importa es el “aquí y ahora”. Y sobre todo: que crear Buena Suerte únicamente consiste en crear circunstancias. Y eso solo depende de uno mismo.

Opinión personal: Tal y como dijo David: “el cuento de la Buena Suerte no llega a tus manos por casualidad” y así ha sido. En mi caso tuve que crear las circunstancias adecuadas para seguir estudiando, elegí Animación Sociocultural, y gracias a todo ese proceso he podido leer La Buena Suerte. Me ha encantado y tiene toda la razón, que además, cualquier persona puede aplicar a diversos aspectos de su vida.

Si nos centramos en el trabajo como Animadora Sociocultural y aplicamos las reglas de la Buena Suerte nos damos cuenta de no basta con sentarse a esperar que nos llueva un trabajo, en primer lugar debemos crear las circunstancias necesarias para poder trabajar en este ámbito, y así, cuando llegue la suerte, estaremos preparados para recoger los frutos. Y más allá, cuando estemos trabajando con un grupo o un colectivo, los resultados no van a llegar de forma imprevista e inesperada.

Si queremos obtener resultados, es decir, el éxito de cumplir con los objetivos, tendremos que ponernos manos a la obra nosotros mismos, pues nadie nos va a regalar los proyectos, ni va a aparecer un plan de empresa en el buzón por arte de magia, ni ninguna empresa va a llamarnos por teléfono en forma de milagro. Para ellos debemos tener claro lo que queremos conseguir y perseguirlo, tomar la decisión y llevar a cabo los pasos que sean necesarios.

Es posible que en algún momento las circunstancias sean las de siempre y por ello no nos dan resultado, debemos cambiarlas, así, si estamos trabajando con un colectivo y no conseguimos mejorar los resultados de nuestro trabajo, quizás debemos cambiar algunas cosas, podríamos modificar el enfoque, preguntar qué cosas nos hacen falta, plantearnos qué está fallando y desde ahí empezar a cambiar las circunstancias, por insignificantes o innecesarias que parezcan porque ahí puede estar la clave. Por ejemplo, festejando un evento que en principio puede parecer una pérdida de tiempo podemos estar consiguiendo cohesión para ese barrio.

Leyendo detenidamente las reglas de la Buena Suerte y comprendiendo cada una podemos apreciar que la clave del trabajo en Animación es la cuarta regla: “Preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio beneficio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la Buena Suerte”. Podemos interpretar esta norma como la necesidad de que la población con la que estamos trabajando participe activamente en el proyecto o las actividades con las que estemos trabajando, pues el trabajo de un Animador no consiste en buscar un beneficio para sí mismo sino para toda una comunidad, de esta forma, cuando unos miembros de dicha comunidad trabajan para su beneficio están consiguiendo beneficios a su vez para todo el conjunto de la comunidad.

Otra regla muy importante en este ámbito de trabajo es la confianza en uno mismo, en los compañeros de trabajo y en la comunidad al completo, que será la clave para que el trabajo comunitario funcione, porque si no confiamos en nuestras propias capacidades nadie podrá solucionarnos nuestros problemas, debemos empezar por nosotros mismos.

Y por último es imprescindible tener paciencia puesto que, cuando trabajamos con personas, los resultados no llegan de forma instantánea, pero llegan. A veces tardarán más en aparecer los cambios pero eso no significa que debamos desesperarnos, se trata de ser constantes. Pero sobre todo, no dejarse engañar, porque siempre cabe la posibilidad de que alguien aparezca con engaños, queriéndonos vender el camino fácil, y para evitarlo lo mejor es estar bien informado, no es suficiente con estar realizando siempre el mismo trabajo y dejar que cualquiera se encargue de nuestras labores.

En conclusión: si queremos un trabajo bien hecho debemos responsabilizarnos, no dejar las iniciativas para mañana, confiar en uno mismo y esperar los resultados sin dejar de intentarlo, esto es, dedicarnos a crear las circunstancias adecuadas.
 



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